Proyecto Jonás es una organización que ha cambiado paradigmas, al darle a niños (as) y adolescentes un lugar que rompe con los esquemas de desorden y pobreza, con unas instalaciones acondicionadas para sus necesidades, donde su mente se amplía, al mejorar su forma de vivir.
Durante el año 2004, abordamos diversos puntos de la ciudad de Barquisimeto: Av. Vargas, la anteriormente conocida como calle del hambre, C.C.C Las Trinitarias, C.C Churún Meru y la Plaza Los Leones, con un equipo denominado Educadores de Calle, el cual se enfocaba en tener un contacto amistoso con 45 niños y adolescentes, aproximadamente, quienes dormían en las calles, deambulaban, limpiaban vidrios, pedían dinero, consumían sustancias psicoactivas y en algunos caso hasta robaban. El objetivo era motivarlos a someterse a un proceso de sensibilización al cambio por voluntad propia.
Del año 2005 al 2007, a través del programa Casa de Paso, se abordaron 150 niños (as) y adolescentes de manera integral (espiritualidad, higiene, alimentación, vestido, recreación, reforzamiento escolar y psicología), en un horario comprendido de lunes a viernes de 7:00 am a 4:00 pm, sin pernotar en la Casa de Paso. A través del trabajo que realizaban los Educadores de Calle, nuestro objetivo era que ellos pasaran menos tiempo en las calles y sintieran la necesidad de cambiar el estilo de vida de alto riesgo en la calle, por uno más esperanzador.
Así mismo, en el año 2007 se inició un programa más completo, en el cual los niños (as) y adolescentes recibieron un tratamiento terapéutico especializado, con una duración de seis meses a un año, aproximadamente, buscando su reinserción e inclusión social. Desde su inicio hasta la actualidad, se han abordado más de 200 niños (as) y adolescentes.
En cifras, se puede apreciar algunos frutos de transformación de vidas de infantes y jóvenes atendidos: 40 adolescentes culminaron su tratamiento; 25 adolescentes continuaron estudiando; 12 adolescentes tienen trabajos consolidados y estables, con los beneficios que otorga la ley; 3 adolescentes funcionaron como guías en la misma Casa Granja; 10 niños regresaron a sus familiares, dejando la vida en las calles; 2 aprendieron y se desempeñan en oficios como la electricidad y la jardinería; y el resto de la población atendida, a pesar de seguir en las calles o en sus barrios involucrados en situaciones de alto riesgo, estamos seguros que en sus corazones quedaron sembradas semillas de la Palabra de Dios y en sus manos está hacerlas germinar y florecer.
No ha sido fácil el trabajo, hemos tenidos muchas limitaciones en cuanto a voluntarios y recursos financieros, pero también hemos sido perseverantes, confiando en que sólo Dios puede hacer lo que es imposible para el hombre. Dios tiene un plan de amor para estos niños (as) y adolescentes y nosotros somos un canal de bendición para ellos.